Entrevistamos a Mercedes del Castillo, editora de The RocketMan Project

“Los cómics son una herramienta perfecta para acercar la gente a la lectura, para abordar temas delicados, para enseñar y también para entretener”

Mercedes y Marco son las personas que están detrás de la microeditorial The Rocketman Project. Una iniciativa que empezó siendo una revista dedicada a la ciencia ficción y la fantasía pero que, poco a poco, fue evolucionando hasta convertirse en lo que son ahora. Con varios libros publicados y con nuevos proyectos en mente, Mercedes nos cuenta cómo surgió The RocketMan Project, qué han publicado hasta ahora y los retos que tienen por delante.

Antes de nada, ¿cómo y cuándo surge The RocketMan Project?

Empezamos a trabajar en TRMP en 2013. En ese momento yo (Mercedes) estaba haciendo un máster de edición y quería poner en práctica lo que iba aprendiendo mientras que Marco estaba viendo cosas sobre realidad aumentada en su carrera de Videojuegos. Hablando de esto intentamos idear una forma de unir estos dos campos y hablamos mucho de libros digitales, aventuras virtuales, “el libro total”… todo esto se quedó en el aire porque era un proyecto complejísimo donde queríamos reunir una historia literaria tradicional con todo lo que pueden aportar las nuevas tecnologías: adaptación de los contenidos a la ubicación del lector, elegir tu propia aventura, animaciones en 3D, música… Pero según avanzábamos con estas ideas fuimos centrándonos en cosas que sí pudiéramos hacer, así que diseñamos nuestra primera revista. Queríamos incluir cosas que nos gustaran, como la fantasía, la ciencia ficción, los cómics, las ilustraciones, y los tests de las revistas que leíamos en la adolescencia. La revista era un proyecto colaborativo gracias al cual conocimos a mucha gente con la que luego empezamos a trabajar en los libros que publicamos después.

¿Recuerdas cuál fue el paso más difícil en la organización de la editorial?

La verdad es que la editorial ha ido creciendo de manera orgánica, intentando abarcar siempre un poquito más de nuestras posibilidades para seguir hacia adelante. Creo que la situación más difícil para nosotros fue avisar a nuestros mecenas de que Las Catacumbas de Salem se iba a retrasar. Teníamos un compromiso con ellos y no pudimos cumplirlo como habíamos planeado, pero al final todo salió bien. También aprendimos mucho de esa experiencia y con el crowdfunding de Sangre en el Suelo nos ahorramos algunos errores, aunque encontramos otros nuevos.

¿Cuál fue el primer cómic que publicasteis bajo el sello de The RocketMan Project? ¿Qué sentiste?

Nuestro primer libro fue Las Catacumbas de Salem. Era un proyecto mucho más ambicioso que las revistas que habíamos hecho y hubo bastantes cosas que no gestionamos tan bien como debíamos. Como el proyecto se financió mediante un crowdfunding vivimos 40 días de quemar el F5 para ver si lo íbamos a conseguir. Aunque con retraso conseguimos terminar el libro y la verdad que fue muy emocionante recibirlo de la imprenta. De la idea original de 100 páginas habíamos pasado a 160, y era la primera vez que editábamos a color. Teníamos miedo de muchas cosas que podían haber salido mal, pero la verdad que quedamos encantados con el resultado del libro, y creo que el guionista (Fernando Llor) y los dibujantes también quedaron contentos con el libro.

¿Cómo organizáis la distribución de vuestras publicaciones?

Pues ahora mismo estamos en un momento de cambio. Hasta ahora nos encargábamos nosotros directamente de la distribución. Como vivimos en Gijón pero yo soy de Madrid, tenemos contacto directo con muchas librerías de estas dos comunidades, por lo que vamos en persona a presentarles los nuevos libros y a convencerles para que los tengan en sus estanterías. Con las librerías del resto de España contactamos por teléfono, y aprovechamos los desplazamientos a eventos para conocerlos.

Empezamos a trabajar así para poder ahorrar ese margen que cobra la distribuidora y compartirlo con los autores. Pero ahora mismo estamos negociando para poder trabajar con una distribuidora, sin que los autores lo noten en sus derechos, para poder tener más puntos de venta y ahorrar tiempo en este proceso y dedicar toda nuestra energía a la edición.

Por otro lado, The Rocketman Project forma parte de NEUH. ¿Qué es, cómo funciona este colectivo y por qué decidisteis uniros?

NEUH (No Es Un Hobby) es un colectivo de autoeditores, artesanos y microeditoriales que surgió del contacto en los eventos. Al final siempre éramos los mismos en las mesas de fanzines y vas haciendo amistad con la gente que te rodea. Compartes con ellos información sobre imprentas, hablas de cómo publicitar un cómic… Todos vemos que lo más difícil para salir de tu grupo de lectores y llegar a más gente es la distribución, así que decidimos colaborar para llegar a cuantos más sitios mejor. NEUH se sustenta en el trabajo de sus miembros para ayudarnos unos a otros. Asistimos juntos a eventos, nos ayudamos con la promoción de nuestras obras, nos aconsejamos, hacemos de primeros lectores… Al final es mucho más útil ser todos amigos y trabajar juntos para reivindicar la cultura y la creación propia.

¿Qué tiene que tener un cómic para que decidáis publicarlo?

Nuestras decisiones hasta ahora han sido principalmente personales. Los cómics que hemos publicado son libros que nos apetecía leer. Desde la primera revista nos decantamos por historias de fantasía y de ciencia ficción que fueran emocionantes, que quisieras leer de un tirón.

Ahora queremos ampliar el catálogo con historias más maduras, que planteen preguntas vitales al lector, que le hagan replantearse algunas de sus opiniones…

¿Qué aporta un cómic que no aporten otro tipo de publicaciones como las novelas, por ejemplo?

Bueno, en el cómic se aúnan dos lenguajes de manera inseparable, la información gráfica y la verbal. El cambio de medio ya hace que la historia se cuente de otra manera. Hay algunas cosas que están mucho más definido que en una novela, como la apariencia de los personajes, y otras que son más abiertas, que el lector tiene que interpretar en el dibujo, como pueden ser las emociones de los protagonistas. Todo esto permite una visión de la realidad diferente, donde se hace hincapié en aspectos distintos… Los lectores de cómic desarrollan capacidades de interpretación distintas que, por supuesto, se complementan con el resto de lenguajes.

¿Cuál es tu cómic preferido?

Es una pregunta complicada, creemos que no se puede tener un cómic preferido, pero sí tener un cómic para cada ocasión. Puedes emocionarte con las aventuras de los capitanes Luffy (One piece) y Meliodas (Seven daedly sins). Ver el paso del tiempo en la vida de las pequeñas Yotsuba y Hazel (Saga). Puedes aprender y crecer con Xiong Mao en la F.E.A.H.(Freaks Squeele) o con Bode en la Casa de las llaves (Locke&Key)… Si quieres ver la magia del mundo puedes viajar con Sueño y los Eternos (Sandman) o si lo que quieres es una dosis de realidad siempre puedes vivir la vida de chicas como Sally Heathcote (Sally Heathcote: Sufragista).

¿Hay algo que consideres que se puede mejorar dentro de la industria del cómic en España?

Este año estuvimos en el Festival Internacional del Cómic de Angulema y pudimos ver en primera persona el lugar tan diferente que ocupa el cómic en España y en Francia, la relación de las instituciones y la gente con este medio, y lo mucho que se puede aprender de ellos y mejorar. Creo que ahora lo más importante es reivindicar el valor del cómic como cultura. Los cómics son una herramienta perfecta para acercar la gente a la lectura, para abordar temas delicados, para enseñar y también para entretener. Creo que es importante destacar su espacio en la educación, reafirmarlos como lecturas para todos los públicos.

¿Qué tal la vida del autónomo en una microeditorial como The RocketMan Project?

Ahora mismo compaginamos el trabajo en RocketMan con otros trabajos, más o menos relacionados con la edición según la suerte que tengamos. RocketMan es todavía un proyecto pequeño que no puede mantener un sueldo a jornada completa de dos personas pero que exige mucho tiempo. Esperamos ir ampliando catálogo, ampliando una base de lectores que confíen en RocketMan como una editorial que coincide con sus gustos y que cuida el libro.

Si pudieras volver atrás en el tiempo… ¿Harías algo de manera diferente?

Buf, seguramente muchas cosas… pero ninguna fundamental. Preferimos confiar en las decisiones que hemos ido tomando, aprender de los errores y no renegar de ellos, así es como hemos ido aprendiendo.

Cuéntanos, ¿qué proyectos verán pronto la luz? ¿Qué nos depara The RocketMan Project?

Pues estamos trabajando en dos proyectos para este otoño. La cara oculta de la luna es un cómic steampunk de acción y misterio. Tenemos una misión espacial que consigue llegar a la luna en 1900, pero una vez allí se dan cuenta de que no son los primeros y de que hay algo que les estaba esperando. Y Cuchillos Negros, que esperamos sacar por crowdfunding, es una historia de magia druídica donde seguimos las aventuras de Nalon, un protagonista duro y de pocas palabras.

Para el año que viene queremos abrir dos líneas editoriales nuevas, una para un público adolescente con libro-juegos y “elige tu propia aventura”, y otra para un público más adulto donde el cómic vaya complementado con un pequeño estudio sobre los temas que toque y centrándonos en conflictos humanos.

Celeste Conde Gómez

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