Arte y ciudades Vol.1. – Munich

Nadie se da cuenta de cómo un simple “click” puede cambiar tu vida. Un “click” y adios al jamón, a la tortilla de mamá, a las comidas de los domingos en familia, a las fiestas gastrónomicas, a la playa… un “click” y todo eso se transforma en Käsespätzle, Schweinshachse, Biergarten, Isar o Oktoberfest. A decir “Hallo” en vez de Hola o “Danke” en vez de gracias. Y coges aviones y aviones cada año para poder volver a probar la tortilla e ir a la playa aunque sea invierno y esté lloviendo a cántaros, pero tienes una semana para recuperar meses en los que has estado fuera.

Y así estamos los que nos vamos, con ilusión por lo que nos deparará en futuro pero con morriña cada vez que alguien postea algo hasta del Dinoseto. El tiempo pasa y un día te preguntas qué hizo que decidieras hacer “click” aquel día hace meses y meses, y te pones a pensar en lo que has conseguido, en tus expectativas, en la gente que te ha ayudado, la que no, en todo lo que ha sucedido en tanto tiempo. Te vas con una ilusión, la de mejorar en lo profesional y en lo personal, la de conseguir lo que no has conseguido en tu lugar de origen. Pero la gente no lo ve de esa manera y para ellos eres un “Ausländer” que tiene mucho que aprender.

Te vas a una capital en la que el audiovisual está en auge: producción de series, películas, música, teatro, fotografía… Pero el día que consigues quedar con una persona del gremio para que te oriente y te aconseje, esa persona decide no dirigirte la palabra. En ese momento te das cuenta de que estás tu solo “contra el mundo” y decides que sólo tu serás capaz de sacarte las castañas del fuego. Y en ese momento empiezas a fijarte en las cosas que te rodean con otros ojos. Llega el domingo y te vas con tu cámara de fotos a captar cualquier pequeño detalle, quizás fotografiar lugares en los que has estado millones de veces pero que no te han llamado la atención hasta ese momento. Y ves como la luz cambia, cambia cuando llueve, cuando llevas meses sin verla, cuando se cuela entre dos nubes. Te vas a los Alpes a ver como el sol se refleja en la nieve y como los paisajes evolucionan y cambian en cada una de las cuatro estaciones.

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Y entonces decides viajar, y no a casa, sino a ver esa luz desde otras partes del mundo.

 

Cristina Rodest

Graduada en Comunicación Audiovisual. Con experiencia en dirección de arte, maquillaje FX y vestuario. Amante de la fotografía, el cine y adicta a viajar.

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