Ricardo Pardo Nuñez. Un mundo de sueños. Por José Moldes.

Ricardo Pardo Nuñez, es un fotógrafo vigués que crea imágenes misteriosas, imágenes en blanco y negro o sepia, que nos muestran una parte inquietante del mundo que nos rodea. Juega en su mirada fotográfica, con objetos y paisajes que nos son cercanos, pero que al mismo tiempo intentan provocar en el espectador un mundo de sueños, de atmósferas oscuras e inusuales, para que intentemos explorar dentro de nuestros propios territorios, de nuestras emociones y nuestra conciencia, su particular visión “mágica” de la realidad que tenemos ante nuestros ojos.

Ricardo Pardo, empezó a sentir curiosidad por la fotografía hace más de veinte años, cuando se le ocurrió pedirle a un familiar una Canon que tenia por casa y no le daba mucho uso. Comenzó probando con unos carretes de color y le gustó mucho lo que se podía llegar a conseguir. Realizó unos cursos de fotografía analógica que su amigo Roberto Alonso, daba en Vigo, lo cual provocó que la pasión por la fotografía le entrara por cada poro de la piel. Disfrutó mucho, casi diría que cada minuto, con el curso, con la magia del revelado, y desde aquella experiencia tuvo claro que eso, es lo que quería hacer. Antes de acabarlo  ya tenía en casa un laboratorio montado, el mismo que utiliza en la actualidad para sus proyectos.

A parte de los cursos de fotografía, empezó a interesarse por fotógrafos que tuvieran mucho que ofrecerle con sus miradas. Jean Loup Sieff, por ejemplo, uno de los que más le influyeron en su aprendizaje, fotógrafo de cabecera, que crea una maravillosas imágenes sensuales, llenas de erotismo o paisajes misteriosos de cielos quemados, imágenes inquietantes que le turbaron casi de por vida. Esa es la fotografía que le emociona y la que quiere trasmitir, esa imagen que puede expresar lo que llevamos dentro, su yo más íntimo y personal. Hace tiempo que todo este mundo ya forma parte de su vida, tanto en los buenos como en los malos momentos, por eso cree que su fotografía es de autor, porque cada instantánea inevitablemente hay mucho de él. Cree que en toda fotografía existen variables, desde la toma, pasando por el tipo de cámara, película y estado en el que se encuentra en ese preciso momento, que influirán en el resultado. Pero destaca que la parte mágica del revelado, es lo que le provoca ese subidón de adrenalina. Escucha música mientras revela, ya que le da forma, a su particular película, como si de una banda sonora se tratase. Y que irremediablemente, repercute en la imagen final. Por eso ante todo, su trabajo analógico supera con creces al trabajo digital.

Si no tiene un proyecto de por medio, fotografía cualquier cosa que pueda despertar su atención. Tal como comentamos antes, busca complicidad en el espectador, buscando imágenes que creen un mundo irreal. Con el tiempo aprendió a previsualizar como será cada foto antes de hacerla. Si por el contrario hay un proyecto de por medio, entonces todo cambia, buscando imágenes que tengan relación entre sí, ya que por si solas quizá, ni se fijaría en ellas. Se levanta cada día buscando algo, como diría Eggleston, “ por todas partes veo fotos posibles”. Tanto si son fotos individuales como en proyecto, lo que le gusta ante todo es trasmitir “emoción”. Busca que las fotos de sus proyectos funcionen con esa premisa, tanto en conjunto como por separado, pero si no lo consiguen, las elimina sin ningún tipo de problema. El es el primer interesado en que la imagen le genere algo, sino, ya ni se molesta en editarla. Entre los escenarios que le rodean, donde se encuentra más a gusto, son escenas que le hablen de la soledad, de la tristeza o simplemente espacios abandonados donde la huella del hombre sea visible. Todos estos espacios le provocan automáticamente que la edición sea en blanco y negro o sepia, aunque no descarta el color, ni mucho menos. Busca siempre la complicidad en el espectador y se siente afortunado cuando, aunque sea poco, les generase algún tipo de emoción, ya que nos recalca, sus fotos están hechas con mucha pasión y eso es lo que intenta trasmitir.

Ha realizado expos tanto individuales como colectivas. 200M y Eclecticidade en el Concello de Vigo, 28x40x11 en el Ateneo Ferrolan, Una individual en Dinamo Coworking en Vigo o la última en el mercado de Progreso, también en Vigo, dentro del proyecto innovador de “ A Lanterna Máxica”, junto a otros grandes fotógrafos de la ciudad olívica y alrededores. Sigue trabajando en proyectos que le trasmitan cosas, a su aire, haciendo lo que quiere, ya que si fuera de otra manera, perdería la esencia y la ilusión. Ricardo Pardo y sus miradas misteriosas…

En Vigo a 12 de Diciembre de 2016.

José Moldes

José Moldes, Tui Pontevedra (1967) inició su andadura fotográfica en el año 1995. Su obra es un reflejo de su mundo interior, donde intenta mostrar imágenes que nos hablan de ausencias, de la soledad, el hombre y los objetos en lo cotidiano a la luz de un día cualquiera. Urbanita antes que paisajista, busca la figura humana, melancólica, contemplativa, en el inmenso paisaje que le rodea. “Su mirada es avariciosa, quiere atesorar cada rincón, cada rayo de luz, cada destello en otros ojos…, mil detalles a la vuelta de cada esquina. La fotografía que propone, solo muestra, no dice ni explica. Es una propuesta filosófica antes que estética. Cualquier interpretación supondrá una mirada nueva, otra propuesta, que no está, ni necesita estar, en la fotografía original“. Antonio Romero Seguín, es escritor. Colabora con la revista de divulgación cultural Croa Magazine, con entrevistas a fotógrafos y artistas gráficos gallegos. Realizó exposiciones en Galicia, Extremadura, Porto ( Portugal ). Participó en el Festival Visións na Coruña 2016. Actualmente trabaja en dos proyectos que verán la luz durante el año 2017.

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