Los pájaros de mi cabeza: IMAGINACIÓN

Amaia no recordaba cuando fue la primera vez que abrió aquella puerta. La misma que le llevó a descubrir su insólito tesoro. Quizás fue valiente al adentrarse en aquellos senderos de lo desconocido que a otros probablemente le provocasen recelo. Y cuando por fin llegaba a su destino, pisaba sobre un suelo distinto, en un espacio fantástico imperado por las leyes de lo ilusorio. Las sensaciones se multiplicaban en aquel mundo del “todo es posible”. Sus retinas percibían colores nunca vistos y a sus oídos llegaban sonidos imposibles. Aunque lo más fascinante para Amaia era saber que la próxima vez que traspasase la puerta mágica hacia aquellos mundos, el nuevo destino sería completamente diferente. Eso era precisamente lo que le incitaba a coger de nuevo el rumbo, el que le llevaría a la sorpresa, su premio. Siempre viajaba sola y, a la vuelta, cerraba la puerta con llave, protegiendo que su secreto fuese descubierto. Hasta que un día tomó una decisión. Temía que sus viajes cayeran en el saco del olvido. Así que cogió lápiz y papel y comenzó a escribir, perpetuando de aquella forma sus recuerdos a través de las letras. Un cuaderno de bitácora contra el paso del tiempo, los meses, los años… En la habitación de Amaia se acumulaban altas columnas de papeles escritos. Millones de palabras, testigos de sus viajes al mundo de lo utópico y lo fabuloso. Y en una de las paredes, una única palabra presidía el espacio con enormes letras de colores, y que había surgido de su deseo por saciar su perseverante curiosidad: “imaginación”.

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Los pájaros de mi cabeza

Lil Abi y Ruth Oliveira

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