Esqueuomorfismo y Diseño. La nostalgia de las formas.

     El esqueuomorfismo (del griego: skeuos – herramienta o contenedor y morphé – forma ) es como se designa al fenómeno en el que se da una pervivencia en la forma de un objeto de las peculiaridades de otro que no mantiene relación más que simbólica o metafórica con su función real. Es decir, un objeto que tiene ciertos rasgos (o su totalidad) que no guardan relación con su funcionalidad y que perviven como mero ornamento. El caso más famoso es el de los triglifos de los templos griegos (fig.1). Su forma, ahora en piedra, remite a a la antigua trabazón de maderos que conformaban el tejado de las casas. El extremo de la viga sobresalía al exterior y quedaba a la vista. Cuando cierta arquitectura, en aras de una mayor durabilidad, abandonó la madera para pasarse al material pétreo, esta forma, pese a no ser en absoluto necesaria, pervivió como puro elemento decorativo, dando lugar a los famosos frisos de triglifos y metopas de todo templo o edificio clásico, desde el Partenón hasta nuestros días, convirtiéndose en parte fundamental de todo lenguaje arquitectónico con influencia grecolatina.

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Fig.1 Los extremos de las vigas de madera terminaron por convertirse en triglifos, placas de piedra, perdiendo su función original.

      Este hecho, como vemos, parte de una nostalgia de algo previo, una necesidad de validar cierta forma apoyándose en una anterior ya consolidada, aunque su función haya dejado de ser necesaria. La conveniencia psicológica es evidente: un elemento nuevo remite a algo ya conocido para resultar mas comprensible y atractivo al usuario. Así se explica que ciertas cerámicas antiguas remitan en su decoración a las tecnologías previas de construcción (fig.2). Vemos como una vasija de cerámica trata de imitar a una de mimbre, propia de otra técnica anterior, la cestería. La forma ha prevalecido sobre el uso.

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Fig.2 Fíjese en el trenzado decorativo imitando las cestas de mimbre.

      Esta inversión se explica también en el plano simbólico. Serafín Moralejo,  el ya finado catedrático de la universidad de Santiago de Compostela y la universidad de Harvard, defendió que el esqueuomorfismo nace de una asociación e identificación entre forma y función, llegando a fundirse. Es decir, que la mente humana termina por asociar ciertas formas con ciertas funciones, siendo imposible ya crear un nuevo objeto que no remita a una asociación función-forma. “Si se producen esqueuomorfos es porque las formas, adheridas por generaciones a determinados usos, acaban por sentirse como connaturales a ellos. Una forma ex novo, radicalmente nueva y original, no sería entendida – y no podría ser siquiera concebida – por bien que cumpliera su función. Y es que la forma de un objeto es más que su forma.” (1) Con esto quiere decir Moralejo que las formas de los objetos siempre encierran un significado iconológico, es decir, una dimensión simbólica que ha ido devaluándose con el tiempo hasta quedarse en mero ornamento.

      Pongamos un ejemplo más actual. Todos sabemos qué forma tiene una plancha, la de la ropa, sea de la época y de la marca que sea (fig.3) Todas tienen un diseño deliberadamente aerodinámico pero… ¿ por qué demonios iba una plancha a necesitar un diseño de bordes afilados que más bien la asemejan a una lancha? ¿Acaso precisa minimizar la resistencia del supuesto aire que cruza a toda velocidad? Ningún brazo humano tiene la rapidez suficiente como para pretender que esto sea funcional y desde luego que nuestras camisas no necesitan un planchado tan vertiginoso como su forma pretende. Pues bien, la forma ha devenido símbolo. El hecho de que las planchas sean aerodinámicas responde a una idea de eficacia, una metáfora de modernidad, una adecuación a una herramienta como puede ser una espada, diseñada para blandir a diestro y siniestro sobre nuestra colada o un barco que surque raudo el mar de algodón. He ahí su carácter simbólico.

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Fig.3 Forma-barco simbólica.

    Este fenómeno es una constante en la historia del Diseño como disciplina y puede encontrarse en infinidad de objetos, por no decir la mayoría. En el actual campo del diseño de interfaz gráfica hay una controversia entre dos modelos, el Flat o plano y el esqueuomórfico. (Fig.6). Como podemos ver, el diseño esqueuomórfico remite, en un medio virtual, a materiales, formas y materias físicas, tiene un afán mimético. El ebook (fig.4) nos da mayor calidez cuando sus páginas se doblan como ocurría en su antepasado: el libro. La agenda del teléfono nos transmite una mayor cercanía y familiaridad cuando evoca e imita las agendas de toda la vida (fig.5), así como el escritorio de los ordenadores remite a los antiguos escritorios-mesa, donde todos nuestros documentos se organizaban de forma visual. Incluso los botones, pestañas y demás elementos de la interfaz de todo gadget tecnológico están sombreados y ornamentados como si fueran botones de la “realidad física”, buscando un volumen que no tienen. Otro ejemplo, las Apps de móvil suelen reproducir e imitar el instrumento que emulan: Linternas, afinadores, pianos, ecualizadores, grabadoras etc. (fig.7).Sin embargo, el diseño flat (fig.6) prescinde de toda forma que “remita a”, de esa dimensión esteticista que, en definitiva, no sirve para nada, puesto que el carácter funcional es el mismo en un botón sombreado que en uno sin mayores ornamentos; tiene un afán sintético. El diseño flat parece querer superar el fenómeno paternalista del esqueuomorfismo que engendra copias virtuales con sus atributos genéticos-hereditarios, que hacen que el usuario lo vea como algo nuevo que, en definitiva, es lo de siempre, como ese eterno eslogan: “¡el de siempre pero con un nuevo envase!” (un nuevo medio, la pantalla virtual, lo digital, pero con el aspecto de los botones, herramientas y, en definitiva, formas tradicionales de lo analógico).

Se trata pues de un cambio en el paradigma estético del diseño de interfaces que nos lleva a superar, tal vez, este fenómeno de pervivencia de formas y reminiscencias de lo tridimensional en aras de un nuevo modo de ver, donde las imágenes virtuales y sus diseños alcancen una cierta autonomía respecto a los medios y formas “reales” que ahora evocan, más en consonancia con las propias características del medio de la pantalla (que, por cierto, es plana).

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Fig.4. ¿Nostalgia del libro analógico?

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Fig.5 App de Agenda. Fíjese en el anillado a modo de libreta y el bordado que imita el cuero.

 

Fig.6. Versiones de botones e interfaces con ambos diseños. Fíjese en los sombreados y brillos de los botones en la izquierda y en la ausencia de ellos en la derecha.

Fig, 7 App Grabadora y App Linterna. Nostalgia de lo analógico.

Bibliografía y Webgrafía:

(1) MORALEJO. S. Formas elocuentes. Reflexiones sobre la teoría de la representación. Akal. Arte y Estética. 2004. Madrid. (pp.36-39)

             http://www.ubicuostudio.com/es/diseno-grafico/esqueuomorfismo-skeumorphism-flat-plano-diseno/  Artículo con imágenes que comparan la interfaz de diseño esqueuomórfico y el flat o diseño plano.

http://www.yorokobu.es/es-hora-de-renovar-los-iconos/ Sobre los iconos esqueuomórficos.

Guillermo Rodríguez Alonso

Graduado en Historia del Arte por la Universidad de Santiago de Compostela, Máster en Estudios Comparados por la UPF y Doctorando en Filosofía Contemporánea por la USC. Natural de Vigo y residente en Val Miñor.

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