Curtas na rúa

por Celeste Conde.

 

El sexto certamen de “Curtas na Rúa” llegó a Vigo algo más tarde de lo habitual, a finales de septiembre. Pero llegó… y triunfó. Ni el Cesar lo hubiera hecho mejor. Sin lluvias pero abrigados, sentados en las sillas o en las escaleras pudimos disfrutar de tres días de proyecciones de cortometrajes. El primero de los días, el 27 de septiembre, estuvo dedicado al panorama gallego: cortometrajes hechos en Galicia o hechos fuera aunque por gente gallega. Al día siguiente, el 29, la comedia y el drama eran los protagonistas que dieron paso al terror y la fantasía el último de los días.

“Curtas na Rúa” es un evento organizado por los comerciantes de la zona centro de Vigo cuyo objetivo es poner en valor esta zona. Y no solo conseguir que se incrementen las ventas sino también que sea un lugar de encuentro para el ocio. Y con esta iniciativa, además, se da visibilidad al audiovisual.

En el certamen hubo obras para todos los gustos. Nos reímos con “Curvas” una obra que parodia (y muy bien) las leyendas que hablan de esas mujeres que se te aparecen en las curvas de las carreteras dónde se supone que se estrellaron. Nos enternecimos con “70m2” en la que un chico se queda encerrado en el piso de una extraña señora que se suicida y que poco a poco nos vamos enterando de las razones…pero centrémonos en Galicia y en sus cortometrajes. En vista de las obras que se pudieron ver día de la inauguración como “Vigo, lo siento” o “El osito rosa” ¿Cómo está el nivel?

Rubén Romero, uno de los seleccionadores de los cortometrajes de “Curtas na Rúa”, nos explica que ni estamos faltos de ideas ni la tenemos pequeña. Estamos bien dotados, vaya. Pero… (Siempre hay un “pero”) nos falta acabar de ponernos manos a la obra. Energía. “Es muy importante que cambiemos el chip. Hay plataformas que te ayudan a dar a conocer tus trabajos y es el momento de hacerlo y de perder el miedo”. Además, según Rubén, los problemas de Galicia son varios: “rodar en Galicia es difícil por varios motivos: el primero son las complicaciones logísticas y económicas que existen en cualquier comunidad autónoma” pero no es lo único “Galicia es un sitio pequeño, hay muchas limitaciones y muchos de los que nos formamos aquí nos hemos tenido que ir fuera” Sin embargo, cree que es hora de regresar y de empezar a explotar los puntos fuertes que tiene esta comunidad. “Bien, me he empapado de conocimientos de Madrid de Barcelona, de gente de fuera… ¿Por qué no regresar a Galicia, con todo lo que he aprendido y ejecutarlo desde aquí?”.

Por otro lado, ya no se necesita un gran equipo para hacer un cortometraje y eso hace las cosas más fáciles a la gente que no tiene tantos recursos. Algo que también se pudo ver en el evento. A pesar de que había proyecciones de gran presupuesto, otras no. Un ejemplo es “Osito Rosa” un cortometraje de Umberto Corral que consigue que te metas de lleno en la historia y que sufras con el protagonista con un presupuesto que no alcanza los 2.000 €.

Con la crisis, que cada día se acomoda más en nuestro sofá, hay que buscar alternativas y en vez de pensar primero qué es lo que quieres contar hay que ver qué es con lo que cuentas (materiales, localizaciones…) y qué se puede hacer con ello. Pero para Rubén Romero esto no debería ser un problema. En Galicia tenemos, ya sólo con los paisajes, una materia prima de excelente calidad. Lo que se necesita, en dos palabras es “valentía y riesgo”.

Y mientras esperamos al séptimo certamen podemos pararnos a pensar qué es lo que queremos hacer. Estar al lado de Crisis, en el sofá, o salir a la calle como hace Curtas y mostrar de lo que somos capaces. ¿Quién dijo miedo?

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Celeste Conde Gómez

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